viernes, 16 de noviembre de 2012
lunes, 12 de noviembre de 2012
Malditas agujetas.
Buenos días a tod@s!
Hombres o mujeres, jóvenes o mayores, el caso es que ninguno
nos podemos librar de esta incómoda molestia que surge de un esfuerzo demasiado
intenso o excepcionalmente largo.
Realmente podemos hacer algo más que cruzarnos de brazos y
esperar 4 días en casa sin movernos más que para ir al baño…
Pero vayamos paso a paso, y comencemos por definir ¿qué son
las agujetas?
Cuando realizamos un ejercicio con una intensidad o duración
mayor a la que nuestro cuerpo está acostumbrado, se producen una serie de micro
roturas en el tejido muscular y tendinoso, lo cual provoca una reacción
inflamatoria que se agrava aún más cuando estiramos el músculo.
Las agujetas aparecen entre las 12 y 24 horas después de
realizar el ejercicio, y como máximo nos durarán 5 días.
Si el dolor que sufrimos es muy intenso, podemos tomar algún
analgésico (paracetamol o aspirina, por ejemplo).
También podemos darnos duchas frías ya que esta agua
adormece los nervios y calma el dolor.
Por último, cuando las agujetas son fuertes, consumir
alimentos ricos en magnesio nos vendrá genial.
Como se suele decir, “más vale el remedio que la
enfermedad”, así que si queremos evitarlas, debemos seguir estas pautas:
-
Calienta bien todos los músculos para que no
trabajemos en frío. Un ejercicio bastante completo y que nos ayudará a
calentar prácticamente la totalidad de músculos de nuestro cuerpo es la
elíptica.
-
Incrementa la intensidad y duración de manera
progresiva. Pegarse una “paliza” el primer día de entrenamiento después de
llevar un mes “modo off”, sólo servirá para que al día siguiente no podamos ni
levantarnos de la cama.
-
Hidratarse correctamente y llevar una dieta
equilibrada. Como ya sabemos, algo fundamental en cualquier práctica
deportiva.
Para concluir, solo comentaros que tener unas agujetas leves
después de una buena sesión de entrenamiento no es malo, sino una señal de que
el entrenamiento ha sido efectivo.
Un saludo y feliz semana.
viernes, 9 de noviembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
El alimento del mes: La castaña.
Todos sabemos que la castaña es un fruto seco típicamente
otoñal. Empiezan a finales de octubre y podemos disfrutarlas prácticamente
durante todo el invierno.
Las castañas presentan una cantidad elevada de hidratos de
carbono complejos, sin embargo, es un fruto seco con muy poco contenido
calórico (muy por debajo de las nueces). Esto se debe a que éstas contienen un
50 % de agua.
Éste fruto seco tiene, entre otras, propiedades anti
inflamatorias y antioxidantes.
Por su elevado contenido en fósforo e hidratos de carbono
son muy buenas para la memoria y son una gran fuente de energía.
A su vez, contienen mucha fibra, por lo que son perfectas
para regular el tránsito intestinal.
Por otro lado, conviene decir que proveen gran cantidad de
minerales como el sodio, calcio, potasio o el ya mencionado anteriormente
fósforo. Además, contienen también mucho hierro, lo que la hace muy recomendada
para casos de anemia.
Entre las vitaminas que poseen las castañas, podemos
encontrar vitaminas B3 y E.
A la hora de elegir las castañas, optar por las que tengan
la piel brillante con un color marrón intenso. La ideales son las llamadas
castañas “pilongas”, ya que son mucho más fáciles de pelar.
Debemos conservarlas en un lugar fresco y seco, y el mejor
momento para comerlas es como postre (después de la comida principal), ya que
nos producirán bastante sensación de saciedad.
El principal inconveniente que tiene éste fruto seco es que no son fáciles de digerir, por ello, es muy importante que las mastiquemos bien al comerlas.
Para las personas que tengan un estómago delicado, es
recomendable que las tomen cocidas mejor que crudas.
Antes de cocerlas, deberemos quitarles la cáscara, y si
queremos hacerlas al fuego u horneadas, no olvidaros hacerles un pequeño corte
con el cuchillo para que no os estallen debido al calor.
Dicho todo esto, espero que disfrutéis de éste fruto seco.
Un saludo.
viernes, 2 de noviembre de 2012
lunes, 29 de octubre de 2012
Mezclar proteínas e hidratos de carbono en la misma comida es malo.
Buenos días a tod@s!
Continuando con la sección "falsos mitos deportivos", hoy quiero hablaros de la falsa creencia de much@s basada en que la mezcla de hidratos de carbono y proteínas es malo.
No tiene ningún tipo de fundamento. En realidad, no existen combinaciones buenas ni malas. El secreto vuelve a estar en la cantidad de las raciones y en la forma de cocinar los alimentos.
Este falso mito nace de las dietas disociadas en las que sus “seguidores” procuran no combinar h...
Continuando con la sección "falsos mitos deportivos", hoy quiero hablaros de la falsa creencia de much@s basada en que la mezcla de hidratos de carbono y proteínas es malo.
No tiene ningún tipo de fundamento. En realidad, no existen combinaciones buenas ni malas. El secreto vuelve a estar en la cantidad de las raciones y en la forma de cocinar los alimentos.
Este falso mito nace de las dietas disociadas en las que sus “seguidores” procuran no combinar h...
idratos y proteínas en la misma comida. Piensan erróneamente que el aumento de peso es debido a una mala digestión producida por la mezcla de distintos nutrientes. Además, éste tipo de dieta es casi imposible ya que no existen alimentos que solamente contengan proteínas o hidratos de carbono.
Así que ya sabéis, podéis tomaros con total tranquilidad un filete de ternera con una guarnición de arroz en blanco o patatas cocidas.
Feliz semana!
Así que ya sabéis, podéis tomaros con total tranquilidad un filete de ternera con una guarnición de arroz en blanco o patatas cocidas.
Feliz semana!
lunes, 22 de octubre de 2012
Un buen desayuno.
Buenos días a tod@s!
Como lo prometido es deuda, tras éste pequeño paréntesis,
vuelvo con las pilas cargadas y nuevos artículos muy interesantes que espero os
gusten.
Hoy quiero hablaros de la importancia que tiene realizar un
buen desayuno y sobre lo que debe contener éste.
Desde pequeños, nuestros padres, profesores, etc…nos han
intentado inculcar que el desayuno es la comida más importante del día, y para
ser sinceros, en la gran mayoría de los casos, no lo consiguieron…
En realidad, el desayuno es la segunda comida más importante
del día, por detrás del almuerzo.
Un
desayuno completo debe rondar las 500 calorías aproximadamente, mientras que un
almuerzo compuesto de una ensalada o sopa, y un segundo plato con pescado o
carne a la plancha con guarnición de verduras, debe andar por las 700 calorías.
Pero,
¿cuál sería un desayuno perfecto?
Pues
bien, para empezar, debemos saber que al
ser la primera ingesta de alimentos de nuestro día, podemos incluir en ella alimentos
con grasas que no nos podemos permitir el resto del día, ya que tenemos todo el
día por delante para quemar éstos.
El
desayuno perfecto es aquél que contiene todos los macronutrientes (hidratos de
carbono, proteínas y grasas de las llamadas “buenas”), y además, la mayor
cantidad posible de micronutrientes (vitaminas y minerales). Pero vayamos paso
a paso:
Dentro de
los hidratos de carbono podemos encontrar de 2 tipos:
-
Hidratos
de carbono Simples (glucosa y fructosa) = se digieren muy rápidamente y pasan
casi de inmediato a la sangre. Algunos ejemplos de éste tipo de hidratos
simples serían la bollería industrial, los dulces, azúcar de mesa, etc…
-
Hidratos
de carbono Complejos (almidones) = son los llamados hidratos de absorción lenta,
como por ejemplo: cereales, frutas, verduras, etc…
Una buena
opción para tomar hidratos complejos es:
la avena, los cereales integrales, muesli, frutas, tostadas, etc…
Estos
hidratos son los que nos proporcionarán la mayor parte de las calorías del
desayuno y nos aportarán mayor tiempo de saciedad.
En cuanto
a las proteínas, nos podemos suministrar de ellas tomándolas en forma de: huevos (cocidos o en revuelto), jamón serrano,
pechuga de pavo, queso fresco, jamón
cocido, yogures desnatados, leche semi o desnatada, etc…
Por otro
lado, no debemos olvidar ingerir grasas en nuestro desayuno, ya que nos ayudará
a no acumularlas y a aportar las energías principales de nuestra mañana.
Ya sabéis
que cuando hablo de “grasas”, me refiero a las “grasas buenas”, así que
olvidaros de desayunar unos churros o unas galletas de chocolate.
Sin
embargo, podemos sustituir esos alimentos por aceite de oliva, frutos secos,
margarina, etc… (todos ellos en bajas cantidades).
Y por
supuesto, no podemos olvidarnos de las frutas y los zumos, los cuales nos
aportarán una elevada cantidad de vitaminas y minerales.
Por
cierto, si puedes permitírtelo, deja a un lado los zumos industriales y opta
por los naturales. Te resultarán mucho más sabrosos y de paso, evitarás todos
los conservantes de los jugos envasados.
Dicho
esto, os recomiendo que no seáis perezosos y le dediquéis el tiempo que se merece a vuestro
desayuno.
En mi
casa siempre he solido escuchar éste refrán:
“Desayuna
como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo!
Un
saludo.
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