Hoy quiero hablaros de uno de los deportes más completos y
que más beneficios otorga a nuestro organismo de todos los que existen, y ese
no es otro que nadar.
Aunque ya empieza a refrescar y las tardes son cada vez más
cortas, aún podemos disfrutar de algunos días de playa antes de que comience el
otoño, en donde poder practicar algo de natación en agua salada. Y si no,
siempre nos queda la piscina…
Son casi innumerables las ventajas que para nuestra salud
supone practicar natación periódicamente, y estoy seguro que la mayoría de
vosotr@s, conoce muchas de ellas.
Como tod@s sabéis, la natación es una de las disciplinas
deportivas que pueden practicarse con casi cualquier edad. Esto es debido a que
una vez dentro del agua, el rebote y el impacto sobre nuestros huesos y
articulaciones no existe (a diferencia de practicar running, por ejemplo, con
el que nuestra rodilla se resiente muchísimo en cada zancada).
Por tanto, el riesgo de sufrir alguna dolencia o incluso una
lesión es mínimo, lo que le convierte en un deporte ideal para que lo
practiquen personas de cualquier edad y condición física.
Cuando nadamos, ejercitamos prácticamente la totalidad de
nuestros músculos, a la vez que mejoramos nuestra capacidad cardiovascular.
No podemos olvidar que es el deporte aeróbico por
excelencia, así que es perfecto para personas con problemas de sobrepeso, ya
que además de ser un ejercicio cardiovascular, este nos proporciona una
resistencia suave. En una sesión de
natación de aproximadamente 45 minutos, podremos llegar a quemar hasta 500
calorías.
Nadar, reduce la tensión arterial notablemente, ya que al
ser un ejercicio que se realiza en posición horizontal, favorece y estimula la
circulación sanguínea.
La natación nos va a ayudar a desarrollar y tonificar la
mayoría de los grupos musculares, además de fortalecer nuestras articulaciones.
Está comprobado científicamente que nadando al menos 3 veces
por semana, retrasaremos el envejecimiento celular.
Este ejercicio hará que mejore nuestra postura corporal e
incrementará nuestra flexibilidad.
Pese a todas las virtudes que para nuestro cuerpo supone
practicar natación, lo que si que quiero es que desterréis la idea de que este
deporte es ideal para personas que sufren cualquier tipo de dolencia o lesión
en la espalda.
Si tenéis alguna lesión o molestia en la espalda, yo siempre
recomiendo que lo primero que debéis de hacer es visitar a vuestro
fisioterapeuta de confianza antes de realizar cualquier ejercicio.
Nadar nos aportará beneficios a nuestro organismo, y más
concretamente, a nuestra espalda, siempre que sepamos nadar. De lo contrario,
es muy probable que terminemos perjudicando nuestra espalda más que
beneficiándola, es decir, acentuando sus problemas.
No es lo mismo una hernia de disco que la escoliosis, no es
lo mismo una hiperlordosis que una molestia en las cervicales, etc…con esto, me
vengo a referir a que cada dolencia es un mundo, así que no podemos generalizar
y decir aquello de “la natación es buena para la espalda”.
En cualquier caso, es recomendable decir que de los 4
estilos existentes en natación (crol, espalda, mariposa y braza), sabiendo
nadar y con problemas de espalda, los únicos aconsejables de practicar son
crol y espalda.
Tanto en braza como en mariposa, se realiza una
hiperextensión de la columna, por lo tanto, aunque reforcemos nuestra
musculatura, existe un alto porcentaje de riesgo de lesión ya que no adoptamos una
postura natural.
La natación está indicada para personas que sufren de
artrosis y/o artritis.
Además, alivia tensiones, estrés y genera estados de ánimo
positivos.
Como veis, además de un magnífico deporte, es una excelente
terapia de relajación.
Si pensáis que esta información puede resultarle útil a
cualquiera de vuestros contactos o amigos, no dudarlo un instante y
compartirla!
Un saludo y feliz semana a tod@s.